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La Coctelera

ESCRITORES PATAGONICOS: INNOVACIÓN VS AISLAMIENTO

EL MUNDO DE LA LITERATURA SEGÚN MARCELO ECKHARDT

Por Natalia Pascuariello

El 20 de julio de 1969 Armstrong, como comandante de la misión lunar Apollo 11, fue la primera persona que pisó la Luna. Un pequeño paso y un gran paso para la humanidad, se diría. Y un puntapié para el escritor argentino Marcelo Eckhartd que tenía apenas cinco años y, en brazos de su madre, experimentó su primer deseo de lanzarse a escribir. Narrar ese momento sería el puente indestructible de una original forma de comunicación con sus padres. Hijo de poeta y de maestra, la comunicación escrita fue siempre esencial: “Creo que tomé la escritura para poder rescatar esas imágenes y poder hablar con ellos”, confesó.

Fue esta suerte de mandato familiar que lo acercó al mundo de la literatura que él define como “un diálogo incesante con la literatura y con el mundo”.

“La literatura es una forma de comprender y construir el mundo”

Eckhardt escribió once libros, de los que publicó cinco. Su producción artística fue básicamente local.“Nací en Salta pero en 1972 llegué a Trelew por razones laborales de mis padres”. Estos avatares de la vida, hicieron que pasara la mayor parte de su infancia en esta ciudad del Sur, costumbre que lo define como un auténtico escritor patagónico. Pero Eckhardt conoce mejor que nadie los pro y contras de ejercer esta profesión en la región.

¿Cómo es ser escritor en la Patagonia?

-Es algo bueno y algo malo. Lo bueno es que te permite escribir desde otra perspectiva. Por ejemplo, si yo escribo literatura argentina, me permite escribirla y leerla desde otro modo. Eso está bueno porque puedo aspirar a una innovación. Lo malo es que, precisamente, uno está totalmente aislado. Y eso es malo porque no te comunicás, no se te lee, se te aplica una dictadura que es la dictadura del mercado. Entonces, pasas a ser un NN.

Lo lindo es que podes innovar a lo loco. Lo feo es que puede quedar en la nada. Igualmente las cosas están cambiando. Se está conformando un nuevo campo intelectual literario acá en el Sur, en la Patagonia. Hay nueva crítica, hay mucha, nueva y muy buena literatura.

Mil nueve noventa y tres lo sorprende con la publicación de su primer libro: “El Desertor”,una novela sobre Malvinas. Un año después llega “Látex”, flamante novela que versa sobre la atormentada vida de un monstruo estético.

Látex cuando era chico quería ser escritor. ¿Cómo es la vida de Látex hoy?

-La vida del monstruo es muy complicada , porque Látex es un monstruo estético. Creo que estaría en una gran ciudad, en Buenos Aires y seguiría experimentando estéticas. Porque ese es su alimento y desde un aislamiento, desde un underground profundo y cada vez más aislado. Seguiría trabajando en ese espacio.

A pesar de su producción “aislada”, Marcelo apunta a pensar la literatura desde otro modo: “Creo que tenemos que pensar desde otra perspectiva, no desde lo universal, que ahora sería lo global, sino que tenemos que pensar desde lo local y trabajar desde la diferencia. Es decir, entablar el diálogo desde otra perspectiva. No una subordinación cultural, porque de última esto de “lo universal- lo particular”, lo que plantea es una subordinación , una hegemonía, una dominación cultural. Tendríamos que pensar otro esquema”.

El primer libro que leyó fue “El Juguete Rabioso” de Roberto Arlt que signó tanto su vida personal como profesional. Ya en su cuento “La Traición de Astier”, da cuenta de la noción de que la literatura se hace de la literatura, de que se entabla esa suerte de diálogo:

En muchos de textos hacés citas de escritores o prima la intertextualidad. ¿Tiene que ver esto con que “ la Literatura se hace de la literatura”?

-Si, para mí la literatura es un diálogo incesante con la literatura y con el mundo. Porque es ahí, en esa tensión donde se hace la literatura, diferentes tipos de literatura. Podés dialogar en la biblioteca o en la vida y en esos puentes y en esos traspasos.

Yo entiendo a la literatura como un diálogo, una relación continua, incesante donde uno mide la profundidad desde la distancia de uno y el mundo, de uno y la historia, de uno de la política. Es decir, la literatura son voces y uno dialoga.

“Radio La lengua” poemario y libro de relatos data de 1995. En el ‘97 sigue la línea de su producción consecutiva con “No me acuerdo”, poemas y “Trelew”, ensayos, relatos, novela. En 1998 publicó otros dos libros: uno de narraciones “Ya Fue” y la novela “Nítida esa euforia”

¿Qué estás escribiendo actualmente?

Terminé un libro de ensayos sobre literatura argentina y ahora estoy escribiendo sobre el Martín Fierro. Cuando Martín Fierro se despide de sus hijos, hace una promesa secreta con ellos, se cambia de nombre y se va - no sabemos hacia donde- ahí hace su canto: “Aquí me pongo a cantar”, cuenta toda su historia y termina el libro. Mi idea es cómo continúa ese Martín Fierro hacia adelante y hasta una posible muerte. Sabemos que Borges lo mata en “El Fin”. Como yo no quiero que muera, le busco otra historia que es cuando Fierro va a pelear con el hermano del Moreno. En mi historia, en vez de ir a pelear se va para otro lado. Y ahí empieza otra historia...

La historia de Fierro, es la historia de un Marcelo Eckhardt, un gaucho del sur que no pelea en vano, que se sirve de su arma, la literatura, para dialogar, arma con la que comprende y además, construye....

Bukowski, el poeta de los oprimidos Por Sebastián Calderón

Bukowski, el poeta de los oprimidos por Sebastián Calderón

Si la modernidad significó la irrupción de las ideologías de libertad, de individualidad creadora e incursiones neoplatónicas hacia los saberes prohibidos por el poder teocrático, además de una ruptura con la tradición y la emancipación de los esquemas de comportamiento preestablecidos, hay una persona que en el ámbito de la literatura expresó todo eso como reflejo de su propia vida: Charles Bukowski.

La vida de este hombre estuvo marcada por la marginalidad que, a través de los años, vomitó en páginas y páginas manchadas de alcohol y cigarrillos. Papeles guardados con pocos anhelos y mucho resentimiento, fruto de una infancia dolorosa dibujada con imágenes y sonidos de la brutalidad física que su padre le aplicaba para integrarlo al mundo real, donde deben seguirse determinadas reglas para poder ser parte de algo, aunque no se tenga tan claro de qué.

Es increíble cómo la miseria humana contada con un lenguaje hiperrealista puede en un mundo globalizado hacer que eso se convierta en un “boom” de la industria, que identifica a millones de personas en este planeta. Eso justamente, con palabras que de sencillas suenan a vulgares, pero que hacen de su poesía la reencarnación del sufrimiento de una persona en el espacio privado y lo convierte en una identificación colectiva en el espacio público.

Revolucionario de la literatura norteamericana, nada menos, había nacido el 16 de agosto de 1920 en Adernach (Alemania), pero a los 3 años apenas su familia se instaló en los Estados Unidos y el pequeño Charles se crió en Los Ángeles. Su perfil literario, aseguran, proliferó en su adolescencia. Escribía algunas cosas a veces para descargar el sufrimiento por la educación autoritaria y cargada de agresividad a la que su padre lo sometía. Recién publicó su primer cuento para una revista literaria a los 24 años. Desde muy joven cumplió múltiples funciones en oficios que nunca le interesaron, hasta que una productora lo descubrió en el circuito under donde mostraba sus cuentos y poemas. Su último trabajo, antes de convertirse en un escritor célebre, fue en las oficinas de un correo en Los Ángeles. De sus experiencias en trabajos que despreciaba extrajo su teoría que repitió hasta el cansancio en los reportajes que ofrecía: sostenía que los hombres que trabajaban ocho horas diarias en cosas que no les interesaban solo tienen una hora al día para dedicarse a sí mismos.

Mujeres, muerte, guerras, almas, vinos, vómito, bares, calles, días tristes, sexo, penas, cerveza, cerveza, cerveza, algunas de las palabras que más redundan en la poesía bukowskiana, tan simplista como verdadera y llena del sentimiento más oscuro del hombre para expresarse a su modo, sin cumplir los ordenes establecidos, sin vivirlos tampoco y aceptarlos menos.

Habrá un antes y un después a partir del estilo de prosa bukowskiano, que resultó por profundizar un debate sobre lo que la palabra “literatura” abarca. Sus principales críticos afirman que su obra es demasiado vulgar para ser tomada en serio y lo acusan de machista, lo desacreditan por obsceno y por borracho, lo descartan por escribir siempre de lo mismo. Lo cierto es que sus poemas, relatos y novelas continúan atrapando a nuevas generaciones, a pesar de todo y de que muchos fueron publicados hace más de 30 años.

También han inspirado varias películas, como Mariposas en la noche (Barfly), de Barbet Schroeder y Ordinaria locura (Ordinary Madness), de Marco Ferreri.

El 9 de marzo de 1994, a los 73 años, falleció en su casa de San Pedro, en California.

Publicado en la Revista Invisible, noviembre de 2007

www.underprensa.blogspot.com

ALEJANDRO DOLINA, ESCRITOR

"Las formas mediáticas halagan lo peor que tenemos"

Estudiantes de periodismo de Trelew, provincia del Chubut, visitaron en octubre el programa de radio “La venganza será terrible” y entrevistaron al escritor y músico Alejandro Dolina. Habló de su relación con el público y con los medios y su visión del periodismo que viene.

¿Cómo es su relación con el público del Interior del país?

Creo que tengo una mejor relación con el público del Interior que con el de Buenos Aires. En realidad, diría que el público de Buenos Aires es el que presta menor atención. Es un público demasiado cautivo de la televisión, demasiado pendiente de los fenómenos mediáticos en el peor sentido de la palabra. Entonces no está muy interesado en aquello que requiera alguna clase de elaboración o de complejidad. Distinta es la situación en grandes ciudades del Interior como Rosario, Córdoba, Mendoza, Mar del Plata o incluso en ciudades como La Plata que tienen, desde el punto de vista demográfico, una alta población estudiantil o docente, que son foros donde la concentración del público es mayor. No digo que tenga más éxito ni menos éxito. Digo que percibo una mayor concentración del público, una mayor atención. El mensaje que envío no tiene un propósito regionalista. Si acaso parece más vinculado con intereses que no son los de la Capital es, primero porque yo no soy porteño, y segundo, porque no profeso ni la ética ni la estética de los porteños, que suelen ser, casi una continua referencia a situaciones locales que ni siquiera son costumbres, sino más bien imposiciones mediáticas.

Así que yo me encuentro muy cómodo conectándome con la gente del Interior. Un filósofo barcelonés dice que la situación artística, el acto artístico, es un acto binario, que implica la conexión de dos mentes, que es preferible que esas dos mentes se parezcan para que el contacto sea mejor. No sólo que tengan intereses parecidos, sino que también tengan un nivel de funcionamiento parecido. Yo encuentro mucho mas fácilmente personas que se conmuevan por las minucias que yo haga, no importa cual, en el Interior, en la provincia de Buenos Aires, en Montevideo.

La devolución se siente directamente. No hay que negarlo. Es una situación curiosa porque yo voy una vez por año a esos lugares y aquí estoy siempre, pero amén de eso y del gran cariño, que es un acto afectivo emocional, hay también una enorme participación. Si el tipo está sentado ahí, está escuchando lo que vos decís con mucha atención. Existe una conexión más intensa me parece.

Como espectador de los medios periodísticos en general ¿ves esta carencia del reflejo de las noticias del interior o te parece que está bien lo que se difunde?

No. Creo que hay un discurso hegemónico que más bien tiende a limpiar cualquier particularidad regional. Esto no solamente por una malevolencia porteña sino porque en el mundo es así. Cuanto menos sean las particularidades que tenemos que reconocer, más fácil será construir productos para vender. Esto pasa con las manifestaciones artísticas. Hay una música global, hay entretenimientos globales y a favor de la acción de los mercaderes para vender eso y para difundir eso en todo el mundo, las particularidades de cada región son más bien sepultadas porque son inconvenientes. Es un grave problema de marketing. En el caso concreto de lo mediático es evidente. Se nota hasta en el mismo discurso. Por ejemplo se dice: “bueno, pero el hombre común, el que vuelve de su oficina a las siete de la tarde.”¿Cómo piensa ese tipo que se maneja la economía del mundo? ¿Cree que todos son oficinistas? No sé como pensará que se ordeñan las vacas.

Bueno, ese es el discurso de personas de clase media que viven en la ciudad de Buenos Aires como si el resto del mundo no existiera y es, al menos, poco imaginativo. Y además hay una fuerte imposición de los medios locales en algunos lugares del Interior. Las radios y los canales de aquí han tapado completamente a las emisoras locales. Las han tapado por potencia de presupuesto, desde luego. Pasa lo mismo en Argentina donde estamos viendo HB OLE.

¿Qué medios utiliza para informarse?

No tengo muchas supersticiones al respecto. No soy un hombre muy informado. Leo el diario una vez cada tanto, no todos los días. No sigo las noticias minuto a minuto. Si estoy preocupado pero no me parece que escuchar el noticiero todos los días venga a calmar mi preocupación. Más bien me preocupa más. No me parece que la información que dan los medios sea confiable en absoluto. De todos modos, es muy poco confiable en televisión; un poco más confiable en radio y también en los diarios. Los medios gráficos son por lo menos más cuidadosos, no sé si en cierta veracidad, pero sí en cierto rigor formal. En la televisión es terrible porque si tenes un canal de noticias que está transmitiendo veinticuatro horas por día, evidentemente la realidad sale lesionada porque hay redundancia y énfasis, y si además queres dar una sensación de veracidad y permitís que editorialice un testigo presencial o incluso la victima de un robo, el resultado va a ser fatalmente un poco fascista.

¿Y a qué se debe?

A las formas mediáticas que halagan lo peor que tenemos. Por ejemplo, esa especie de fascismo que nos hace creer que a los ladrones hay que matarlos a todos.

¿Tenes una visión pesimista de lo que sigue a futuro de cómo trabajan los medios?

En general sí. Creo que desde luego hay estupendos periodistas y gente que está trabajando muy bien, pero en general lo mediático tiende a fortalecer lo vanal, lo que es fácil, lo que todos quieren oír. No sé si “la verdad”.

En una oportunidad dijiste que los intelectuales tienen poca participación en los medios. ¿Por qué crees que es así?

Porque los medios están interesados en llegar a la mayor cantidad de personas con el mínimo gasto y la presencia intelectual presupone algún tipo de complejidad.

¿Qué es lo positivo que rescata del periodismo joven?

Lo mejor que tienen los periodistas jóvenes es que algunos todavía no trabajan para ningún medio y tienen ahora una formación dinámica, están escolarizados, de un modo que antes no sucedía. Es decir, vienen con una formación superior a la de antes. Espero que esa formación vaya perfilando una generación con otros hábitos. Todavía no se ve eso. Los periodistas jóvenes que están trabajando ahora son relativamente pocos y tienen poca libertad para que uno les vea las características personales. Forman parte de grupos gigantescos, no hacen tarea de opinión. Ojala que se perfile una generación con hábitos diferentes a estos de ahora que son bastante preocupantes (…)

DOLINA BÁSICO
Escritor y músico, desde hace quince años mantiene en el aire su programa radial “La venganza será terrible”. Es autor de Crónicas del Ángel Gris (1988) las comedias musicales “El barrio del Ángel Gris”, premio Argentores 1990; y “Teatro de Medianoche”, que protagonizó él mismo como actor y cantante.
En 1998 publicó la opereta Lo que me costó el amor de Laura, estrenada en 2000 y en 2001 obtuvo el premio Argentores.
En 1999 editó El libro del fantasma. Y en 2002, “Radiocine”, una recopilación de historias musicales escritas para la radio. En mayo de 2006 volvió a la televisión con “Bar del infierno”, todas las noches por canal 7.
“La venganza será terrible” se mantiene al frente de las mediciones de audiencia de la medianoche y presenciarlo es un clásico paseo de Buenos Aires.

LAS VAQUITAS SON AJENAS, Por Osvaldo Bayer

El sábado 12 de mayo en la contratapa de Página 12 el periodista e historiador argentino Osvaldo Bayer escribió esta nota en la que saludó a mi papá. Fue por la elaboración del proyecto que promueve el cambio de nombre de las calles que en Chubut rememoran la figura de Julio A. Roca, por el de "Pueblos Originarios".

Acá la nota de Bayer:

No mandemos los garrotes de la Gendarmería para solucionar problemas sociales. Aprendamos de nuestros niños. Contra el hambre y la miseria vienen marchando desde Misiones. Y llegarán a Buenos Aires el viernes que viene, a las 15 a Plaza de Mayo. Allí estaremos todos esperándolos. Llevan adelante el lema: “Ni un pibe menos, el hambre es un crimen”. Una sociedad que se precie de decir que constituimos una democracia no puede seguir permitiendo que el cincuenta por ciento de nuestros niños esté viviendo bajo el nivel de pobreza. Cuántas veces lo seguiremos diciendo. Si es necesario lo repetiremos en cada una de nuestras contratapas. Que nuestros campos “ubérrimos”, como los calificaron tantos poetas, no sean capaces de alimentar a nuestros niños, no tiene disculpas. Que no haya las suficientes espigas de oro para elevarlos a la categoría de niños sanos, no tiene disculpas. Si revolvemos las cifras estadísticas que nos hablan de los niños anémicos y los que mueren diariamente porque viven en la miseria, tenemos la obligación de mirarnos al espejo. Obligación de cada ciudadano.

Argentina. Tierra y pan, techo y escuela. En cambio, villas miseria, violencia siempre en aumento. Rejas, rejas, rejas. Hasta en las plazas. “Ved en trono a la noble igualdad”, cantamos. El poder efectivo goza de su injusticia encerrándose en los countries. Más rejas ante más pobreza. A la violencia de la sociedad injusta se la trata de olvidar con más guardias personales, agencias de custodios. Pero allí también nace la corrupción. Más policía también es igual a más corrupción en las sociedades injustas. No es la solución, los garrotazos uniformados van a producir más violencia de abajo. Sin ninguna duda. El diálogo es lo único que ayuda. El saber repartir equitativamente. A cada cual lo suyo. Principalmente a cada niño, a esos que han cesado de sonreír apenas después de nacer. El papa Ratzinger, en vez de preocuparse tanto por el aborto tendría que hablar del hambre infantil. No enseñarle al ser humano a rezar al Altísimo, sino aconsejarle de salir a la calle con la sagrada palabra de la protesta contra la injusticia. La verdadera religión tendría que ser la que nos enseña la equidad, el derecho de todos a la vida. Enseñar el no al eructo del festín de los del poder efectivo y el sí a los ojos de alegría de los niños cuando se les entrega todos los días el pan fresco del derecho de vivir. Por eso esperaremos el viernes a los niños misioneros organizados por Pelota de Trapo, en la que está el espíritu amplio y generoso de Alberto Morlachetti, el hombre de la mano y el espíritu abierto para quienes sí tienen el alma blanca, pero el estómago con el vacío que crean los injustos.

En Rosario se hizo un hermoso homenaje a aquel grande que se llamó Atahualpa Yupanqui. El hombre que en sus canciones trajo todo el dolor de los pueblos originarios de la tierra. Dolor, pero también su profundo lenguaje de la poesía del aire, los soles y el viento. “Las vaquitas son ajenas, las penas son de nosotros.” Así, en la canción la verdad y la protesta profunda y dolida. Parco, hondo. Sabía traducir las palabras de las piedras y el silencio del algarrobo. El dolor sin palabras de la madre kolla cuando partía su hijo para siempre. La ira en los ojos de esos hombre silenciosos cuando venían gobernadores, ministros y uniformados y se les quitaba la tierra de mil años con un papelito firmado por el juez de turno. Todo lo decía don Atahualpa con su guitarra, nunca guardó silencio. Y en las palabras con que, en ese acto, expresé mi admiración por el poeta de los cerros y el silencio recordé algo que la historia oficial ha callado. Que don Atahualpa sufrió prisión por decir la verdad y construir la protesta. Fue cuando expresó con toda la fuerza de su genio la demanda por la humillación que habían sufrido los kollas jujeños cuando en 1946 hicieron el llamado “Malón de la paz”, desde el norte de Jujuy hasta Buenos Aires en una numerosa columna que atravesó todo el territorio de la República hasta llegar a Buenos Aires. En la Plaza de Mayo los recibió Perón, pero pocas horas después se los llevó al Hotel de Inmigrantes –terrible ironía, a quienes vivían desde siglos atrás en tierra americana, en Buenos Aires, se los hospedó en ese lugar para extranjeros recién llegados– y sin pausa alguna se los desalojó días después de allí, se los cargó por la fuerza con la policía y la marina de guerra, se los metió en vagones de carga y fueron obligados a volver a su tierra de origen sin ver cumplido su sueño de que se les devolvieran las tierras para que la comunidad las trabajara. Todos los detalles de este comportamiento vergonzoso de las autoridades de esa época están reflejados en el libro Los indios invisibles del Malón de la Paz de Marcelo Valko, que acaba de publicar la editorial de las Madres de Plaza de Mayo. Ahí está la carta que les escribió Atahualpa Yupanqui a los maltratados kollas. Ahí les dice: “Hermano Kolla: te lo advertí, hermano Kolla. Recuerdas que te hablé de Condorcanqui, de Katari, de Pillipico? Ellos también como tú, se echaron el sol al hombro y caminaron senderos del Ande hasta las Pampas desiertas, con la ilusión que la vida prende en los seres humildes que creen que aquellos que viven bien piensan y sienten bien. Te vi pasar por los caminos del Tucumán, saludé tu esfuerzo con mi mayor alarido. Nuestros ponchos conversaron sobre cosas comunes. El mío, rojo y azul dijo las cosas del sueño alto y de la copla libre. El tuyo, castaño y pardo como tu vida y como la tierra que el rigor aconseja al corazón que sabe esperar siglos la aurora que libera de las sombras”. Y más adelante le señala: “Tú, indio del Ande, mestizo de la Puna, huésped de Buenos Aires, fuiste echado a patadas. Roto quedó tu erkencho. Destrozado tu bombo. Con las hilachas de tu pobre poncho enjugaste tu llanto. Tu llanto, hermano kolla. ¡Cómo me duele tu llanto que es el mío y el de todos los que animamos nuestro corazón para mostrar la injusticia de tu voz! Ahora marcharás camino del regreso, que son para tu pueblo caminos de derrota. Allá conversarás, superada tu angustia, con tono más altivo. ¡Supay Huarkanka Huachaska!” Por publicar esa carta, Atahualpa Yupanqui fue detenido y pasó seis meses a disposición del Poder Ejecutivo en la cárcel de Devoto. ¿Cómo se puede enviar a la cárcel a un cantor del pueblo por defender a sus hermanos de sangre? Después de la cárcel, Atahualpa marchó al exilio.

Pero pasaron muchos años, estamos ya en la década del sesenta y Atahualpa dio un concierto de canciones en Madrid. Ahí estaba Perón, en el exilio, y concurrió al recital. Terminada la función el general Perón subió al camarín del cantor indio. Atahualpa relata que cuando lo vio a Perón, le dijo: “Qué feo es el desarraigo, ¿no?. Cuando usted me mandó al exilio, por defender yo a los kollas y por decirle que fue un latrocinio envagonarlos y mandarlos al norte... que era una vergüenza lo que se hacía con los hermanos... es feo el desarraigo...” –Entiéndame –le respondió Perón–, lo que pasa es que fue un lobby que me hicieron la gente de Patrón Costas, el Ejército, la Gendarmería y el general Filomeno Velazco. Además, cuando uno está arriba hay que tomar medidas... si no los paraba a ustedes me pedían una reforma agraria de fondo, y no estábamos para una reforma agraria...

Los pueblos originarios siguen pidiendo con una extrema paciencia la devolución de sus tierras. Actualmente, por ejemplo, mapuches piden la devolución de 500 hectáreas en tierras de Leleque, las cuales hoy “pertenecen” al empresario italiano Benetton. Pero lo piden con dignidad. Como hay un pedido parlamentario que esa tierra se expropie al actual “propietario” y se dé a los legítimos pobladores, Nahuelquir y Curiñanco, los mapuches interesados, se oponen a que sean expropiadas, porque así va a ir ese dinero a Benetton. Y se preguntan: ¿por qué darle dinero por algo que no le pertenece? Increíble. La dignidad por encima de todo. Y por eso hemos saludado el proyecto del diputado patagónico Pablo Pascuariello por el cual propone el cambio de nombre de las plazas, calles y monumentos que lleven el nombre de teniente general Julio Argentino Roca, y que en el futuro pasen a llamarse “Pueblos originarios”. Esto, por respeto a la mayoría de los argentinos, ya que de acuerdo con los estudios antropológicos el 56 por ciento de nuestros habitantes lleva sangre de esos pueblos que habitaron desde siempre estas tierras. Es un verdadero insulto que ese general, autor de la llamada “campaña del desierto”, sea honorificado de esa manera. Sabemos que esos honores se lo dieron quienes se beneficiaron con las tierras ocupadas por el ejército de ese general. Y el ejemplo de la dignidad va cundiendo. Honor a la comisión municipal de la localidad de El Huecú, en Neuquén, que acaba de quitar el nombre de Roca a su avenida principal. De haber vivido don Atahualpa, hoy mismo hubiera viajado hasta El Huecú y en una esquina de la avenida recién bautizada con un nombre digno hubiera templado su guitarra y entonado Caminito del indio.

¿COMUNICARSE ES UN DELITO?

¿Comunicarse es un delito?
Por Gisella Pascuariello

¿Es acaso el graffiti una manera de expresión artística en donde el creador manifiesta sus sentimientos, o pura contaminación y molestia visual?

La idea de pintar un muro con formas, colores, diseños y texturas llamativas, es para unos una forma muy buena de expresión. Pero no opinan lo mismo las personas que resultan perjudicadas o a las cuales les parece antiestético. Todas estas cuestiones generan polémica en la ciudad. Ante estas ideas opuestas creo que el graffiti es una manera que tienen los ciudadanos de expresarse: Dar a conocer sus pensamientos, protestas, agradecimientos, muestras de amor, fanatismo, etc.
Además de tener esa finalidad, cumplen una función estética, ya que se presentan como escrituras o dibujos llamativos en los muros y decoran la ciudad.

El término graffiti es de procedencia italiana (“graffiare” o garabatear) y surgió en la década de los ’60 en Nueva York .Desde ese momento hasta la actualidad, la técnica se expandió por todo el mundo. Madryn no se excluye: hace aproximadamente 10 años, en la ciudad se podía encontrar una inscripción ubicada en la Planta donde actualmente se concentran las bombas cloacales de Servicoop, en la costanera, que decía: “Madryn tiene magia, pero no tiene agua”. En ese tiempo existía un eslogan publicitario que decía: “Madryn tiene magia”. Por eso, se cree que el autor buscó una forma humorística y muy original para reclamar los cortes de agua que frecuentemente se realizaban en verano.

Desde el surgimiento del graffiti, esta técnica es muy utilizada, pero no aceptada por todos. Los autores de graffiti son culpados de usar territorios ajenos, pero no vamos a negar que alguna vez alguno de nosotros escribió o dejó su huella en alguna pared. Esto se debe a la necesidad de comunicación que tienen las personas, y viene desde hace mucho tiempo atrás. El hombre primitivo hacía pinturas rupestres en las paredes de las cuevas, los antiguos griegos y egipcios realizaban jeroglíficos sobre muros. Estas actividades que se realizaban antiguamente, hoy en día son consideradas “obras de arte”. Pero...¿A qué se hace referencia cuando se habla de “Arte” ¿Se puede considerar al graffiti como obra de arte o sólo se incluyen pinturas como las de Picasso?

“El arte es una expresión de la actividad humana mediante la cual se manifiesta una visión personal sobre lo real o lo imaginado”. Considerando esta definición de la enciclopedia digital Wikipedia, se puede comparar la técnica del graffiti con una pintura de cuadro. Ambas presentan un mismo fin: el de transmitir ideas, sensaciones, etc.; son expresiones que representan la visión personal del autor sobre un determinado tema; los creadores utilizan herramientas y medios artísticos (muros, lienzos, pintura en aerosol, acuarelas, óleos, etc).

Esta consideración del graffiti como obra de arte no es válida para todos. Según la Licenciada en Letras Lelia Gándara, autora del libro “Graffiti”, éste es cualquier mensaje puesto en un espacio no previsto (ni autorizado). De ahí su naturaleza transgresora. Desde mi punto de vista, creo que aunque el graffiti utilice como medios paredes ajenas, es una manera sana de expresión. Las personas que dicen ser perjudicadas, en realidad, tienen el privilegio de poder aportar sus muros para que se pueda llevar a cabo el graffiti.

En conclusión, pienso que el graffiti es parte de la cultura de una sociedad. Sus atractivos y significados se deberían tener en cuenta por todos. Por otra parte, los graffiteros tendrían que moderarse y no bombardear la ciudad con escrituras. A esto se le llamaría una sociedad justa (en cuanto al tema referido), ¿Usted qué piensa?

UN GOLPE A LOS LIBROS

UN GOLPE A LOS LIBROS: LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL GENOCIDIO CULTURAL
POR NATALIA PASCUARIELLO

Marzo de 2006 comenzó haciendo alarde sobre la importancia de la construcción de la memoria en el 30 aniversario del último golpe militar. Es que la memoria merece un profundo espacio de reivindicación cuando el duelo nacional pone de manifiesto que el dolor de antaño persiste en la cultura actual.
Paralelamente al plan sistemático para la desaparición de personas hubo un proyecto de control cultural y quema de libros para eliminar toda posibilidad de pensamiento crítico en la sociedad. Un golpe a los libros (2002) describe el mecanismo con el que el terrorismo de Estado censuró autores y libros con el fin de establecer el control y el disciplinamiento de toda la sociedad.

Los periodistas Hernán Invernizzi y Judith Gociol realizaron la investigación en el marco de un trabajo conjunto de la Dirección General de Promoción del Libro y la Lectura y la Defensoría del Pueblo.
Describen los casos de La Biblia Latinoamericana, Ediciones de la Flor, Eudeba, Enciclopedia Barsa y los de escritores como Mario Vargas Llosa, Morris West, Enrique Pavón Pereyra y José Murillo entre muchos otros, como víctimas de aquel plan.

Cuenta Invernizzi que “La idea del ‘Nunca más de los libros’ es una expresión de deseos. No se puede comparar porque este libro no tiene esa envergadura. Aclarado eso, pensamos que algunos casos de destrucción cultural podrían ser judicializables. Otros casos podrían ser motivo de condena ética o deslegitimación de algunas miradas acerca de lo que pasó con la cultura. Hay que entenderlo como un libro de historia en que los testimonios son parte de la investigación. Un libro que combina pruebas, documentos originales firmados con sellos, con fuentes documentales de distintas especies y testimonios.”

LA MENTE ES UNA MAQUINA

Metáforas de la vida cotidiana

Por Natalia Pascuariello

A G.P.

“Voy a perder el control. Mi cerebro hoy no funciona. Te va a salir humo de la cabeza. Ponete las pilas. Estoy a mil por hora”.
Sin duda, alguna vez hemos enunciado por lo menos una de estas frases, sino todas. Y es que el lenguaje cotidiano está impregnado de metáforas y eso hace que, sin darnos cuenta, apelemos constantemente a ellas para explicar fenómenos que a veces nos resultan inexplicables.

Así, los acontecimientos, las actividades, las emociones y las ideas se piensan como entidades y sustancias y el uso de metáforas nos facilita su comprensión. Un concepto absolutamente abstracto como la mente, es corporizado o personificado en la metáfora con algo concreto como una máquina.

Esta es la perspectiva de estudio de George Lakoff, que en su libro “Metáforas de la vida cotidiana” propone un nuevo enfoque en el que concibe a la metáfora no ya como un mero “adorno” del lenguaje literario, sino como una figura retórica que está presente en todo discurso, que “impregna la vida cotidiana, no solamente en el lenguaje sino también en el pensamiento y la acción”.

Las metáforas dejan de ser solo una cuestión estética para estar íntimamente vinculadas con el conocimiento del mundo, porque estructuran parcialmente los conceptos que usamos a diario y esta estructura se refleja en nuestro lenguaje literal, este es, el significado habitual de un término.

Otro ejemplo interesante y que cotidianamente usamos es el que entiende al tiempo como si fuese dinero: “Me estás haciendo perder el tiempo. Ya invertí demasiado tiempo en este problema. Con este invento podemos ahorrar mucho tiempo. ¿En qué gastas tu tiempo? Este desperfecto me costó dos horas.”

La metáfora: un síntoma ideológico

Para Marc Angenot la metáfora es un síntoma que se encuentra presente en la superficie del discurso y que devela ideologías implícitas que conforman el sistema ideológico en el que el enunciado se sostiene.
Este autor considera el campo metafórico como un acto fallido que revela que el enunciador asume ciertos presupuestos e ideas, aunque no los explique ni fundamente, o incluso se niegue a aceptarlos.

De esta forma, Angenot propone dos ejemplos en los que los campos ideológicos seleccionados poseen un componente profundo del pensamiento de Derecha: las metáforas biológico- médicas: son aquellas que designan a las transformaciones sociales, y todo lo que esté vinculado a ellas, como “agentes patógenos en el cuerpo de la nación”: como la “peste judía”.

Y las metáforas relacionadas con la sexualidad: “Francia no tiene más la virilidad de antaño”. Así, la virilidad como cualidad del varón, revela una ideología machista relacionada con el buen funcionamiento del país.
La metaforización, como síntoma, revela las ideologías que se hallan implícitas en cada enunciado y nos ayuda a comprender un poco más de nuestras acciones, pensamientos y de nuestro conocimiento del mundo…